Nariz
En +CUETO by CWS Health la nariz se integra.
No es algo aislado en mitad de la cara, es el eje del perfil y condiciona cómo se perciben ojos, labios, pómulos y mentón. Por eso, antes de pensar en una rinomodelación, pensamos en modelo de tratamiento.
Comenzamos con diagnóstico clínico y de proporciones. Valoramos el perfil completo del paciente: frente, dorso nasal, punta y mentón, y cómo se “relacionan” entre sí. También estudiamos la forma de la nariz en reposo y en gesto (al sonreír, al hablar, al fruncir). Es importante analizar los cambios propios del envejecimiento: punta que cae, dorso que se ve más irregular, ángulos que se marcan y endurecen la expresión. Y además la calidad de la piel y del dorso nasal (poros, rojeces, manchas, daño solar).
A partir de ahí, decidimos qué tiene sentido hacer con medicina estética y qué, honestamente, pertenece al terreno de la cirugía. El resultado que buscamos es muy exigente de conseguir: una nariz que deje de ser el foco del problema y se convierta en parte natural de un rostro más armónico, más equilibrado y, sobre todo, reconociblemente suyo.
Para alcanzar estos resultados de forma segura y eficaz se requiere el manejo experto de técnicas muy específicas que protejan las estructuras y sobre todo la vascularización de la zona, que en la nariz es muy delicada. Para corrección de la forma usamos ácido hialurónico aplicado con cánulas romas y con dosis muy personalizadas: la cantidad mínima en el lugar óptimo.