Armonización y rejuvenecimiento facial
Tratamientos que interpretan el rostro
La armonización y el rejuvenecimiento facial en +CUETO by CWS Health se basan en un diagnóstico clínico personalizado que identifica los puntos anatómicos críticos que aceleran el envejecimiento, las áreas que necesitan soporte, reposicionamiento o mejora de calidad de piel y la secuencia más eficaz y segura.
Con todo, diseñamos un modelo de tratamiento único e integral en el que se combinan técnicas y establecen tiempos para recuperar y preservar la identidad del paciente. El resultado: rostros más armoniosos, no diferentes; tratamientos que respetan la identidad y acompañan el paso del tiempo con ciencia, criterio y naturalidad.
Ácido hialurónico
Remodelado y reestructuración facial
Nuestro modelo es claro: recuperamos y reestructuramos, no “rellenamos”. Buscamos devolver soporte donde se ha perdido, equilibrar luces y sombras del rostro y mantener la esencia de la persona. La naturalidad no es un efecto, es una consecuencia de un diagnóstico preciso y una técnica bien aplicada.
El ácido hialurónico, una molécula esencial de nuestra piel, es una de nuestras herramientas más seguras para lograr estos objetivos, produciendo además una hidratación profunda y regeneración de la piel.
Esta molécula presente de forma natural en la piel, actúa como “almacén” de agua y ayuda a mantener la piel elástica, hidratada y tonificada. Con el paso del tiempo, su producción disminuye y la piel pierde volumen, luminosidad y consistencia. En +CUETO by CWS Health utilizamos distintos tipos de ácido hialurónico en función del objetivo: no reticulado (más fluido), en tratamientos de hidratación y revitalización, pues aporta jugosidad a la piel sin modificar volúmenes; y reticulado (más denso y estructurado) lo usamos para reposicionar facciones y suavizar surcos, respetando siempre la anatomía y la expresión.
Inductores de colágeno
Firmeza y calidad de piel
Los inductores de colágeno estimulan la producción de colágeno propio por los tejidos. Aplicados en la piel, nos ayudan a mejorar la firmeza y densidad cutánea, tratar la flacidez incipiente, y potenciar el efecto de otros tratamientos de armonización. Hay varios tipos de inductores, según su naturaleza química (poliláctico, hidroxiapatita cálcica, polidioxanona, etc) o su formato (líquido, gel, hilos).
Según el tipo de piel, el grado de laxitud y la zona a tratar se planifica el número de sesiones necesarias (entre 2 y 4), el tipo de inductor que se debe utilizar y se aplica en el plano y con la técnica indicada. Los resultados, que evolucionan de manera progresiva según el tejido va creando colágeno, son visibles a partir del 3º-5º mes.
Arrugas de expresión
Suavizar sin congelar
Con el tiempo la piel cede a la acción constante de nuestros músculos y se forman las llamadas arrugas de expresión (patas de gallo, entrecejo, frente). Por otro lado, el paso del tiempo afecta a la actividad de los músculos de la cara haciendo que nuestro gesto sea más triste o cansado. El tratamiento de músculos específicos de forma cuidadosamente estudiada en cada paciente nos permite suavizar las arrugas de expresión de forma natural y modular la actividad muscular para dejar una mirada abierta y descansada sin perder nuestros gestos ni congelar la expresión.
No hay una edad exacta para empezar; depende de la forma de gesticular del paciente, su fuerza muscular y de la calidad de su piel. En ciertos casos, una pauta preventiva antes de los 35 años ayuda a evitar que las arrugas se marquen de forma permanente, a suavizar expresiones de enfado, cansancio o estrés, y a mantener una expresión más descansada, amable y favorecedora.